¿Eres feliz?

Esta es una pregunta que me hago constantemente. Si respondiera sinceramente, diría que no, no soy feliz en este preciso momento.

Luego de batallar mucho tiempo con depresión, inseguridad e infelicidad, llegué a entender que la principal razón de mi infelicidad es el fracaso de mi carrera profesional.

Soy graduado de ingeniería civil y actualmente estoy cursando una maestría, y siendo sincero, creo que jamás voy a ejercer la ingeniería en toda mi vida. Recientemente cumplí 28 años y ya para mi edad debería de tener, por lo menos, alguna experiencia en mi área, aunque sea algo mínimo, pero ha sido todo lo opuesto, he dedicado una década o 10 años de mi vida a trabajar para un call center, donde debo admitir que he aprendido algunas cosas importantes, pero con relación a mi profesión, nada.

Esta situación me ha afectado de manera terrible. En ocasiones, el simple hecho de escuchar la palabra ingeniería me provoca un punzón en el corazón, de inmediato me siento un fracasado, un fiasco, mi cerebro pone en manifiesto que soy un pseudo ingeniero, un mediocre, uno de esos que solo posee un título, pero que no tiene ni la remota idea de lo que es ser un ingeniero.

Es una sensación espantosa; cada vez que veo en las redes sociales que algún ex compañero de universidad, un familiar o cualquier persona comparte lo feliz que se siente de ejercer su carrera profesional, me invade un sentimiento de culpa, de fracaso.

Ojalá y algún día pueda encontrar un oficio que me llene de pasión, algo que ame hacer, por lo cual no me importe desvelarme, que me haga sentir orgulloso, aunque no sea algo muy grande, pero que por lo menos reviva la esperanza en mí, que me despoje de esta infelicidad que no solo me afecta a mí, también ha afectado mis relaciones personales.

En ocasiones quisiera tener la capacidad de transportarme en el momento es que estaba eligiendo ser ingiero y darme una bofetada a mí mismo, advertirme sobre el error colosal que estoy a punto de cometer. Luego vuelvo a la realidad y entiendo que no hay vuelta atrás, que esto es lo que tengo.

No es que esté admitiendo que he tirado la toalla o que me rindo, pero ya estoy cansado de leer libros de emprendimiento y de motivación personal, cansado de leer artículo y ver videos en YouTube de motivación, ya estoy cansado de evitar conversaciones por miedo a que toquen el tema de mi carrera profesional, cansado de que cada vez que una persona se refiere a mi como ingeniero surja ese deseo de que me trague la tierra, de desaparecer.

Por ahora no he tirado la toalla, todavía queda en mí una pizca de optimismo, creo que poseo una capacidad cognitiva por encima de una persona promedio, creo que en algún momento puedo encontrar eso que estoy buscando, pero ¿cuándo?…

Deseo de todo corazón leer estas palabras desde el futuro y poder decir que estaba equivocado, que no soy un fracaso ni mucho menos un mediocre, espero haber encontrado algo que por lo menos me haga levantar con entusiasmo en las mañanas.

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Sobre la importancia de abrazar los cambios y evitar el rezago laboral.

En la empresa para la que trabajo actualmente, si sumo todo el tiempo que he trabajado en allí, haría un total de 9 años. Este fue mi primer trabajo formal (anteriormente había tenido otros trabajos informales), donde me formé como adulto, aprendí a utilizar el dinero, la cultura del ahorro, y cubrir mis propios gastos. Allí, en estos 9 años, he pasado por varias posiciones; inicialmente trabajé como representante de servicio al cliente, luego fui promovido a SME (Subject Matter Expert) y más recientemente he asumido las funciones de Asistente Administrativo, debido a algunos cambios que les explico más adelante.

Recientemente ocurrieron varios acontecimientos en mi lugar de trabajo, que, aunque no estaban directamente vinculados conmigo, dejaron una buena lección de vida en mí, lección a partir de la cual surgió éste artículo.

Todo inició cuando la antigua Asistente Administrativa iba a tomar sus vacaciones anuales, iba de vacaciones para Guatemala (su país de origen) por cerca de 30 días, por lo cual necesitaba de una persona que cubriera sus funciones por el tiempo que estaría fuera de la empresa. Ya ella había acordado con una chica para cubrir su puesto, e incluso ya la había entrenado, pero por razones de salud, esta joven se vio imposibilitada y entonces, faltando menos de dos semanas para ella salir a vacacionar, se me acerca y me pregunta que si estaba dispuesto a cubrir sus vacaciones por 30 días.

Por un momento pensé en decirle que no, sabía que era una posición que realiza muchas tareas y que tendría poco tiempo libre, pero luego de pensarlo un rato y poner en una balanza las cosas buenas que traería esto (por un lado, estaría aprendiendo muchísimas cosas nuevas, me relacionaría directamente con los altos jefes y estaría también haciéndole un favor a esa vieja amiga), decidí decirle que sí, que estaba dispuesto a ayudarla.

Cuando menos lo esperaba ya habían pasado los 30 días y mi vieja amiga estaba de vuelta en su puesto de trabajo, todo pasó sin ningún inconveniente y ella estaba tan agradecida que incluso me trabajo un lindo obsequio de su país natal. Ella amaba su trabajo, se notaba en la forma en que hacía las cosas y lo entregada que era con sus responsabilidades, se veía feliz de estar de vuelta en su viejo puesto.

Habían pasado tres semanas cuando un viernes por la mañana (en esos momentos mis días libres eran viernes y sábados), mientras tomaba una siesta, recibo una llamada telefónica, cuando contesto me dan la noticia de que mi vieja amiga había sido despedida, ¿el motivo?, las famosas reducciones de personal. Ella llevaba en ese puesto cerca de 10 años, era un trabajo que realizaba con tanto empeño y compromiso, que me costaba mucho creerlo. Junto con ella también despidieron otros dos compañeros que tenía el mismo tiempo trabajando para la empresa. Todos fueron despedidos sin ningún titubeo, sencillamente les entregaron sus cartas y les desearon buena suerte.

El lunes próximo me llama el jefe a su oficina y me da la noticia (que ya la sabía, pero aun así le hice creer que era sorpresa para mi), y me dice que como yo la había cubierto recientemente sus funciones y conocía todo el proceso, que hiciera el favor de volver a asumir su puesto “mientras se resolvía la situación”.

 

Yo me puse a la disposición sin ningún problema (ya estaba hastiado de mi viejo puesto) e inmediatamente comencé a trabajar.

Ya de esto ha pasado un mes y todavía continúo haciendo las funciones de Asistente Administrativo. Si será algo definitivo, o si volveré a mis antiguas funciones, todavía es un misterio para mí, pero mientras tanto disfruto de los privilegios de esa posición y he aprendido bastante, ya pronto estaré agregando esa experiencia a mi currículo vitae.

En cuanto a mis antiguos compañeros, fue una experiencia estresante, luego de tanto tiempo trabajando para una empresa y que te desechen de esa manera, imagino que difícil que debió ser, la vida les cambió de la noche a la mañana (literalmente).

De esa situación aprendí varias cosas:

Las oportunidades se pueden presentar en cualquier momento. No podemos evitar los cambios, las nuevas experiencias, de ello puede depender nuestro futuro. Gracias a que yo decidí experimentar algo nuevo y alejarme un poco de mi zona de confort cubriendo las vacaciones de mi amiga, actualmente estoy asumiendo ese puesto.

Hay que evitar el rezago laboral. Estoy seguro que mi vieja amiga tendrá un mal rato buscando un nuevo trabajo, por lo menos en el status que ocupaba, esto porque ella se estancó en esa posición y no aprendió nuevas cosas.

Espero no cometer el mismo error y marcharme de esta empresa cuanto antes sea posible. Estoy muy agradecido por todo lo que he aprendido, pero siento que ya mi tiempo expiró allí y que debo zarpar hacia nuevos horizontes, mientras, estoy agradecido por tener un buen trabajo que permite que cubra todos mis gastos y algo más.

 

 

 

 

Hay que ser agradecido… (Reflexión)

Como la mayoría de las personas, de vez en cuando batallo con mis propios pensamientos pensando si he desperdiciado el tiempo, si soy feliz, si soy buena o mala persona, etc. Son pensamientos que siempre pasan por nuestras mentes. Diría que un 99% de las personas en algún momento del día se queda mirando el horizonte haciéndose las preguntas que planteé anteriormente. Pero ¿Por qué traigo este tema a colación?… continúen leyendo y les explico.

Con frecuencia me hago las preguntas que mencioné en el primer párrafo, especialmente la de si he aprovechado o desperdiciado el poco tiempo que tenemos en esta vida. Y creo haber encontrado la respuesta que estaba buscando, respuesta que llegó a mi como una epifanía, sentado en el asiento de atrás de un vehículo, mientras escuchaba la conversación de dos amigos.

Recientemente el padre de mi mejor amigo desapareció, lleva 15 días desaparecido: salió a caminar temprano como acostumbraba a hacer todas las mañanas y jamás regresó. Dejó todas sus pertenencias en casa, incluso sus documentos de identidad y desapareció sin previo aviso.

Cuando mi amigo se percató de que tenía más de 24 horas sin ver a su papá entendió que algo no andaba bien. Por lo general duraban tiempo sin verse, producto de sus ocupados horarios que pocas veces coincidían, pero cerca de 48 horas sin verse era algo que nunca pasaba.

Ese mismo día a eso de las 10 PM, yo llegando cansado de un día largo de trabajo y estudio, me llama preocupado:

– Hace dos días que no sabemos de papí. Está desaparecido.

– ¿Cómo va a ser?

– Sí, salió el domingo en la mañana a caminar y no ha vuelto a la casa. Vamos a buscar por los hospitales a ver si lo encontramos.

– Qué lío man. Díme si quieres que te acompañe.

– Sí dale pa’ca.

– Ok.

En seguida me identifiqué con su angustia. Hace siete años él quedó huérfano de madre luego de que ella perdiera la batalla contra el cáncer, y ahora su padre, el único pilar para apoyarse, amenazaba con desaparecer también.

Ya han pasado quince días desde la última vez que lo vio y aún no sabe de su paradero. No sabe siquiera si vive en este preciso momento.

Ese momento del que le hablaba sobre la revelación en el vehículo, era una tarde,  iba sentado en el asiento de atrás del vehículo, escuchaba silenciosamente con la vista perdida en el paisaje que fluía por la ventanilla. Mi mejor amigo le contaba al otro compañero sobre la situación que está viviendo en su casa; su madre muerta por cáncer, su padre desaparecido y su hermano mayor perdido en el mundo de las drogas.

Fue ahí que lo entendí.

Crecí rodeado de una familia hermosa, 8 hermanos y 2 padres que siempre han estado ahí, apoyándome y dándome el amor más genuino que jamás se pueda tener. Nunca me ha faltado comida, nunca me vi en la necesidad de trabajar hasta que ya era un adulto, en mi hogar siempre ha habido abundancia, contrario a precariedades, y son cosas sobre las que nunca me había sentado a ponderar.

Aquí las respuestas a las preguntas que siempre me hago.

¿Que si he desperdiciado tiempo?

Quizás sí, pero eso no quiere decir que no tenga toda una vida delante para hacer lo que me dé la gana, sí, lo que me dé la gana. Y si entiendo que habría podido aprovechar el tiempo de alguna forma mejor, pues siempre tendré la oportunidad de hacer las cosas diferentes y tratar de aprovechar el tiempo que resta, porque amigo mío, lo hecho, hecho está, y no hay forma de ir tiempo atrás, así que no vale la pena lamentarse por lo que ya se hizo, más si podemos dar lo mejor de nosotros para que cuando miremos hacia atrás desde el futuro podamos decir: “hice lo mejor que pude”.

¿Que si soy feliz?

Desde ahora siempre lo seré. La mayoría de mis amistades han vivido en familias disfuncionales, si no es que han perdido uno de sus padres, es que llevan una relación de enemigos o que nunca lo conocieron (uno de mis amigos conoció su padre a los 15 años). En cambio yo he tenido una numerosa familia, sana, y que siempre ha estado presente en mi vida, y si eso es más que suficiente para ser feliz.

A veces nos deprimimos cuando nos comparamos con personas que parecen llevar la vida que anhelamos, por eso es que las comparaciones son funestas y siempre debemos evitarlas, pues solo causan estrés y al final no todo lo que brilla es oro.

En ocasiones esa persona que se muestra todas ostentosas en las redes sociales en realidad está llena de deudas y con un corazón vacío. Y cuando miramos la cola hacia atrás, hay muchísimas personas detrás de nosotros, quizás haciendo esas mismas comparaciones con nostros mismos.

¿En cuanto a si soy buena o mala persona?

Creo que es algo totalmente subjetivo. Al final creo que sí, que soy una persona con valores, no perfecta, pero tratando cada día de superarse y ser mejor persona con los demás.

En conclusión, hay que vivir el día a día, salir, ir a la playa, arriesgarse, equivocarse, volverlo a intentar, apreciar lo que tengamos en mano porque es seguro que otra persona anhelaría estar en nuestro lugar.

Solo se vive una vez, y es lamentable que haya llegado a comprender todo esto a partir de la desgracia que atraviesa un amigo, pero así de interesante es la vida, de las cosas horribles nos permite sacar cosas hermosas.

 

Call me by your name (Impresiones)

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Para empezar tengo que decir que ya he visto esta película unas 3 veces, es prueba irrefutable de lo mucho que gustó. Aquí mis impresiones…

Nunca he sido muy fanático de las películas LGBT, no porque tenga algún tipo de prejuicio o sea homofóbico, sino que es un tema que nunca me había llamado la atención, hasta ahora.

Call me by your name es una película adaptada del libro homónimo de Adré Acinam, que nos cuenta una historia romántica entre un adolescente de 17 años llamado Elio, interpretado por la nueva sensación del momento Thimotée Chamalet, y un hombre de alrededor de 30 años llamado Oliver, que lo interpreta el excelentísimo Armie Hammer. Toda la historia se desarrolla en un verano de 1983.

Elio es un joven bibliófilo aparentemente hijo único de una pareja de intelectuales, que cada verano reciben en su casa un estudiante universitario de término para servirle como asesores en proyectos de tésis. Ese año el joven que reciben es Oliver, un universitario estadounidense, el típico “americano”; piel y ojos claros y bien educado.

Al principio, la relación de ambos es poco amistosa y se nota cierta fricción; Elio se siente celoso al ver como Oliver rápidamente se aclimata en el entorno y coquetea con una de las chicas.

Como Oliver es nuevo en la ciudad y no sabe donde se encuentran los lugares, Elio se convierte en su guía personal y lo ayuda a hacer diligencias triviales, como abrir su cuenta de banco, sacar copias, etc. Aquí, mientras más tiempo juntos pasan, se va desarrollando una química y terminan atrayéndose hasta que terminan en una relación sentimental.

La película de principio a fin provoca sentimientos viscerales, primero por la historia en si, que es muy conmovedora, y luego por la escenografía, la banda sonora excelente, las actuales impecables, en fin, toda la película es una maravilla.

Uno de los puntos que más me impactó fue la forma en que los padres y amigos de Elio asumieron la situación, en una época donde el mundo en general era muy conservador y aún estaba en pañales en términos de derechos humanos, Elio recibió apoyo sincero y total, por lo que Oliver una vez ya de regreso a EEUU para culminar sus estudios, le dice por teléfono que es “muy suertudo” por tener esa familia.

Al final el padre de Elio hace un monólogo muy conmovedor también hablándole sobre lo que verdaderamente importa en la vida y sobre estar agradecido por la linda relación que tuvo con Oliver.

Muchas personas criticaron el hecho de que Elio era menor de edad y que Oliver prácticamente abusó de él, pero la personalidad de Elio no es propia de un adolescente ingenuo de 17 años, quizás por el hecho de que es un amante a los libros y es bien educado, su comportamiento refleja una edad mayor.

 

La película fue nominada a los Oscar en 4 categorías: Mejor película, Mejor actor (Themotée Chamalet), Mejor guión adaptado y Mejor canción original.

Sin duda mi película favorita en lo que va de año (aunque originalmente llegó al cine el año pasado en EEUU, pero fue este año que se estrenó en el país), la recomiendo si son mente abierta y disfrutan de historias pasionales.

 

 

 

 

The Commuter – Impresiones. (Película)

Revisando los estrenos de la semana, a ver si encontraba algo interesaste (ya he visto casi todas las películas que están en cartelera, pero por flojera no he escrito mis impresiones o reseñas), encontré un afiche que llamaba mi atención.

Se trata de The Commuter, un drama tipo misterio-acción.

Luego de ver el trailer, a falta de algo más interesante que ver, decidí darle una oportunidad y verla en el cine.

Debo admitir que salí de la sala más que satisfecho. Había entrado con las expectativas por el suelo ya que no había escuchado nada de ese filme hasta ese momento.

Empezando por la historia, que puede sonar a cliché; inicia mostrando la jornada rutinaria del día a día de un señor vendedor de seguros de vida, casi entrando en edad de jubilación, abrumado por las deudas (está enganchado a dos hipotecas y tiene un hijo adolescente apunto de iniciar la universidad). El señor de un momento a otro se queda sin empleo.

Este señor ha tomado el mismo tren de ida y vuelta a su trabajo todos los días por diez años. En uno de sus viajes de regreso, luego de ser despedido, se encuentra con una señora que le hace una pregunta “hipotética”, pregunta que al final resulta no tan hipotética y que da inicio a la trama de la película.

Las actuaciones, banda sonora y escenografía van de aceptables a buenas. La razón por la que la película me agradó, es porque mantuvo la sala de cine al borde del asiento. En verdad supieron jugar con el público. Todos estuvimos haciendo especulaciones sobre quién era el villano, y al final la forma en que lo revelaron causó una gran sorpresa en todos.

Si ya vieron todas las películas decentes que están en cartelera en estos momentos (COCO, La Liga de la Justicia, Wonder (recomendada), entre otras.), les recomiendo que vayan a verla para entretenerse un poco.

Por mala suerte, fui a verla al Coral Mall, cine que casi estoy dejando de visitar. La mayoría de las personas que visitan las salas de cine del lado este lado la ciudad tienen una educación horrible, nunca hace falta un señor que se pase la película completa compartiendo sus pensamientos sobre lo que creé que va a pasar, o haciéndonos saber lo mucho que lo impresionó una escena, ¿en serio?, ¡No!, no hagan eso.

 

Ensayo sobre la ceguera de José Saramago (Libro)

Ensayo sobre la ceguera es un libro que había pasado por mis manos hace mucho tiempo. Recuerdo que siendo adolescente lo encontré en un librero de uno de mis hermanos, y si mal no recuerdo, hice un vago intento de leerlo, pero en aquel entonces mi hábito de lectura era muy malo o casi nulo.

Es un libro de volumen promedio (un poco más de 400 páginas) que disfruté mucho leer. Nunca había leído un libro de su autor y me pareció interesante la forma en que Saramago redacta sus novelas. Resulta que la novela completa está escrita en párrafos, es decir, que no utiliza la forma convencional de iniciar las conversaciones con guiones (-) y en nueva línea, sino que los pensamientos del narrador y las conversaciones están unidos en un mismo párrafo, separadas por comas, y diferenciamos cuando la conversación cambia de interlocutor porque éstas inician en mayúscula. Al principio resulta algo incómodo y provoca que en ocasiones uno pierda el hilo o la noción de qué personaje es que está hablando, pero con el tiempo uno se acostumbre e incluso facilita a una lectura más rápida.

Ya entrando en materia, imagínense que están en su vehículo frente a un semáforo en rojo esperando que haga cambio de luz y de repente quedan ciego, pero no una ceguera oscura, sino espesa y blanca, “como estar sumergido en un mar de leche”. Así inicia esta fascinante historia, en un país o ciudad cuyo nombre nunca es mencionado, esta ceguera se expande como epidemia, alcanzando desde la aristocracia hasta la plebe.

La historia se desarrolla en tres partes, iniciando con los primeros infectados, luego el brote y el caos, y por último la supervivencia.

El autor utiliza una prosa impecable con pinceladas de poesía, que hacen de la lectura un proceso placentero. Las descripciones tan detalladas provocan que casi percibamos los olores y que desarrollemos sentimientos por los personajes.

Saramago logra exponer de forma visceral la verdadera naturaleza humana, mostrando que no nos diferenciamos mucho de los demás animales cuando nuestro sentido innato de supervivencia nos conduce realizar acciones que no caben dentro del marco de raciocinio “normal”, cómo empezamos a desarrollar los demás sentidos cuando carecemos de otro.

Quizás no era la intención del autor, pero la lectura de este libro provocó que pondere un poco sobre lo afortunado que somos los que tenemos todos nuestros sentidos en perfecto funcionamiento; la dicha de poder levantarnos y ver a la cara a nuestros seres queridos, poder leer un libro, ver el sol salir en la mañana, la lluvia caer sobre el asfalto; son situaciones que damos por triviales, pero para muchos son sueños imposibles. Por eso amo la lectura, porque cada libro que termino me abre más los ojos, me hace apreciar mejor la vida, me hace menos ignorante y me muestra lo afortunado que soy en muchos aspectos, cosas que a veces pasamos por alto con el trajín del día a día.

Lectura 100% recomendada.

Casi lo olvidaba, en el año 2008 fue adaptada a la pantalla grande, así que después de terminar su lectura también pueden deleitarse un poco más viendo la película.

La tentación de pulsar “snooze”.

Es cierto que dormir unos minutos de mas siempre será placentero, no es un secreto que mirar el despertador y presionar el boton de “snooze” es un mal hábito practicado por cientos de personas, especialmente aquellos que se acuestan muy tarde y levantan muy temprano, pero, por más reconfortante y agradable que puedan sentirse esos 10 o 15 minutos extras acurrucados en nuestras tibias sábanas, con el tiempo, éste mal hábito nos irá produciendo más daño que bien.

Por lo regular suelo levantarme a las 5:40 A.M., tiempo suficiente para bañarme, vestirme y llegar justo a tiempo al trabajo.

Levantarse al tiempo justo tiene sus ventajas y desventajas; por un lado, nos permite dormir unos minutos de más (que no caen lada mal), pero por otro, no tendremos tiempo de holgura para sentarnos a beber un café, leer el periódico, revisar el correo o algo tan elemental como tomar el desayuno.

El hecho de levantarnos al tiempo justo también tiene un efecto psicológico negativo en nosotros, no sé si está científicamente comprobado, pero en mi caso, cuando suelo levantarme al tiempo justo, empiezo a acumular estrés desde el preciso momento en que pongo un pie fuera de la cama. Es como si el cerebro, consciente de que no se cuenta con mucho tiempo, activa todos nuestros músculos y crea esa tensión que hace que nuestro cuerpo sienta que trabaja a un 100%.

Por esta razón hoy decidí hacer algo diferente: configuré el despertador unos 20 minutos más temprano y logré la hazaña olímpica de ignorar la tentación de presionar el botón de “snooze”.

Lo primero que noté es que no sentía ese estrés causado por la sensación no contar con tiempo suficiente para completar las actividades rutinarias de la mañana. Luego de tranquilamente haberme vestido, preparado la comida para llevar y acomodado la habitación, aún tenía tiempo suficiente para beberme una taza de café mientras me leía unos artículos de redacción en internet.

Al saber que tenía suficiente tiempo y que iba a llegar temprano al trabajo, me sentí muy relajado y motivado durante mi jornada laboral, lo que se traduce en un mejor rendimiento y menos agotamiento mental.

Entonces ya está decido, desde ahora voy a configurar mi alarma despertadora 20 minutos más temprano, obviar la tentación de pulsar “snooze” y así empezar mi día con las mejores vibras y actitud posible.

Actualizaciones de los últimos días.

Luego de una notoria pausa hoy tuve deseos de lanzar unas cuantas palabras en el teclado. Voy a ponerles aquí abajo más o menos como estuvieron los últimos días:

En esta semana no han ocurrido eventos que pueda catalogar fuera de rutinarios (universidad, trabajo, casa de la novia, francés, etc), sin ninguna sorpresa,  exceptuando el día de ayer.

Ayer era el cumpleaños número 18 de una prima de mi novia que se está pasando unos días en la ciudad (vive en La Vega), y decidimos hacerle un pequeño cumpleaños para que la muchacha reciba la pubertad como manda la ley. Hicimos una reservación en un Bar & Lounge que tiene como su principal atractivo varías piscinas estilo jacuzzi, invitamos a varios familiares y amigos cercanos y pasamos un rato más que agradable.

Ayer también estuve haciendo la reinscripción del curso de francés (si, acabo de pasar al nivel 3 aunque todavía no sé decir ni “pio”), me llegó la brillante idea de pasarme a solo tomar clases los sábado, así tendré más tiempo libre en la semana para estudiar, escribir y dedicar tiempo a cualquier proyecto que se presente, incluso, estuve pensando en invertir  parte de ese tiempo en el gimnasio, que hace par de meses que no paso ni a ver.

He estado leyendo bastante en estos últimos días. No hace mucho terminé de leer La Chica del Tren con la cual me llevé una total decepción, no se la recomiendo a nadie, tanto así, que ni deseos de ver la película he tenido (big fail).  Luego tomé una lectura más seria, terminé de leer La Fiesta del Chivo del escritor peruano Mario Vargas Llosa, me llamó la atención el libro porque no hace mucho había leído La ciudad y los Perros del mismo autor, y me sentí cautivado por su prosa, y para complementar, siempre he sentido curiosidad por la época del trijillismo, que muchos dominicanos solo la conocen por las anécdotas que hacen los pocos testigos que todavía viven.

Es el libro que más me ha enganchado en mucho tiempo, sin desperdicio, tanto era el apego, que a veces quería salir corriendo de donde fuese que estaba para seguir leyendo y me costaba tener que dejar de leer cuando ya el sueño me vencía. Sin duda alguna me atrevo a decir que debería ser lectura obligatoria, por lo menos en el sistema de educación dominicano, por la importancia del tema que trata y por la muy elocuente historia que Vargas Llosa plasmó en cerca de 600 páginas.

En La fiesta del chivo se mezcla la ficción con el realismo histórico de una manera que jamás había visto. Haciendo mucho uso de los flashbacks, pero sin llegar a lo ridiculo, contándonos la historia desde varias perspectivas y cortes cronológicos, iniciando en la época contemporánea, ya pasadas varias décadas del tiranicidio, e intercalándola con los últimos días de vida del dictador, desde el punto de vista de los héroes ajusticiadores y el círculo burocrático que servía fielmente al régimen.

Luego de leerme semejante obra de arte, para mantener la calidad de lectura, pasé de Perú a Colombia con El Amor en los Tiempos del Cólera de Gabriel García Marquez, estoy recién empezando y según las críticas, este libro me gustará igual o más que el anterior.

Tengo en “queue” (en el carrito de Amazon) la biografía de Elon Musk “Elon Musk: Tesla, SpaceX, and the Quest for a Fantastic Future”, la autobiografía de Barack Obama “Dreams from My Father: A Story of Race and Inheritance” y “Ángeles y Demonios” de Dan Brown, que pienso ordenar a fin de mes.

Eso es lo más reciente que he hecho. Espero no dormirme otra vez y hacer alguna de las reseñas que tengo pendiente.

¡Au revoir!

“El extranjero” de Albert Camus (Libro)

Recientemente he estado leyendo mucha literatura francesa. Mi más reciente libro fue “El extranjero”, escrita por el francés Albert Camus en 1942.

Leer esta obra me produjo mucha satisfacción por la cautivadora prosa de Albert Camus. Tomando en cuenta que fue su primera novela, la forma en que logra sumergirnos en su historia hace que, sin duda, su idea y mensaje queden marcados en nosotros por el resto de nuestra existencia, y sin duda también, será uno de esos libros que voy a sugerir cuando alguien me pida recomendaciones sobre libros que traten temas filosóficos.

Debo hacer la aclaración de que este libro es muy corto -unas 53 páginas-, pero eso no le quita peso a la calidad ni temple a la historia. De hecho, el libro fue adaptado a la pantalla grande en 1967 por el director italiano Luchino Visconti, y me la encontré muy bien realizada, aunque las actuaciones un poco forzadas.

En esta oportunidad, Albert busca hacer una crítica sobre hacia dónde es que se dirige el hombre actual.

Nos explica que, con el hastío del diario vivir, el típico trabajo de oficina de 8 AM a 6 PM, los compromisos cotidianos, el estrés que nos transmiten las personas con quienes nos relacionamos; todo eso produce que nuestra alma se entumezca, que no sintamos emoción alguna por los acontecimientos que deberían impactarnos (positiva o negativamente), prácticamente que todo sea insípido.

Yo en particular creo que todo lo que expone aquí Albert es una realidad y que paulatinamente va empeorando. A veces, nuestros compromisos y preocupaciones, mayormente de carácter económico, hacen que obviemos esos pequeños detalles por los cuales deberíamos estar agradecidos; cosas tan sencillas como levantarte en la mañana y ver a tu madre servirte una taza de café, estar saludable tanto física como mentalmente, o salir para el trabajo y que te reciba un paisaje hermoso con un sol poniente en el horizonte.

Este libro me hizo detener un momento a ponderar sobre varios aspectos de mi vida. Me hizo pensar en si vale la pena cargar tanto estrés y dedicar tanto pensamiento a nuestros problemas, cuando la mayoría de las veces están fuera de nuestro control y no hay nada que podamos hacer.

Definitivamente para mí es un “must read”. Lo recomiendo y también la película.

Noche “Chillin”

Hoy es viernes y estoy libre (en mi actual trabajo estoy libre viernes y sábados). Anoche había hecho unos planes y dizque me iba a levantar temprano para hacer una práctica de la maestría, pero terminé levantándome tardísimo, la alarma sonó a las 7 A.M. y seguí “volao” como hasta las 8:30 AM.

Lo primero que hice desde que me levanté fue agarrar una taza y llenarla de café (sí, yo bebo “pila” de café) que mami había colao’ bien temprano.

Después me puse a leer un libro más aburrido que el diantre sobre Metodología de la Investigación. Cuando empecé a leerlo, resultó que el profesor fue quién escribió el prólogo y también colaboró con la edición del libro, ahora hace más sentido el por qué su insistencia en que lo compraran ._.

Después de darme tremenda aburrida con el libro de metodología, salté a leerle un “chin” de “La ciudad y los perros” de Vargas Llosa, lo tenía medio en el olvido y lo deje exactamente en el inicio de la segunda parte, o sea, que ahora mismo voy por el 50% del libro. La historia es jevy, Vargas Llosa es un monstruo escribiendo, de eso no hay duda, aunque a veces como que me aburre y pierdo el hilo de la historia, pero en general puedo decir que el libro va bien. Espero terminarlo pronto.

En ese relajito de Metodología y “La ciudad y los perros” me dieron las 1 P.M., me puse a ver un episodio de “House of Cards” pero lo dejé por mitad, me cayó un sueño grandísimo y me tiré en la cama, me dormí de una vez pero al rato me levantaron a mover el carro porque un camión de basura no podía cruzar, cosa que me dio rabia esa.

Como mi novia tiene un viaje para Santiago mañana, resolvió quedarse donde una tía que vive del otro lado de la ciudad, yo aproveché y compré un vino Eva Paradise, rosado, tempranillo y semidulce, una delicia, mi favorito hasta el momento, y lo mejor de todo es que solo cuesta RD$279.00, una ganga.

Después de comprar el vino pasé por casa mi hermana para ayudarle a configurar un iPhone 6 Plus que había comprado, aproveché para darle un poco de calor a mis sobrinas que tenía un tiempecito sin ver.

Ya en la noche, a eso de las 8:00 P.M. tenía planes de “meter mano” con el blog, cambiarle el tema y terminar un reseña de “El extranjero” que dejé por mitad, pero mientras estaba buscando información me topé con el blog de Hipolito Delgado (el web master de AnivelDe.com), y me puse a leer posts viejísimo del año 2005, en esa “chercha” duré como 2 horas, yo siempre lo he seguido desde hace un tiempo y aunque no he tenido la oportunidad de conocerlo en persona, por lo que publica el pana puedo decir que  es bien humilde y cool, parece tener un concepto sobre la vida bien claro.

Ahora mismo son las 11:12 P.M. y acabo de darme el último trago (ya ustedes saben, como diría Omega El Fuerte, estoy “rulin”).

Ahora mismito estoy hablando por teléfono con mi novia mientras escribo estas lineas.

Después que termine esta llamada pienso terminar la reseña de “El extranjero” (si la humá me deja), y después ver si puedo hacerle algunos “upgrades” al blog.

Aquí les dejo una fotografía del difunto vino:

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